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Foto: Naida Costa

“Hoy vengo a decirles que Dios les ama, con un amor misericordioso, con un amor de madre, desde sus entrañas. Y que desde sus entrañas nos dice: Venid a Mí todos los que estáis cansados, y yo os aliviaré.” Mons. Félix Lázaro Martínez, Sch.P., Obispo de Ponce, Puerto Rico.

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Encuentro Latino 2010

Monday, September 13, 2010

Por Naida Costa Marcucci

El Santuario Nacional de la Divina Misericordia en Stockbridge, Massachusetts se vistió de gala al acoger alrededor de 5,000 hispanos, provenientes de distintos Estados de la Unión americana (NY, NJ, Boston, Chicago, Florida, etc.) para la celebración del 6to Encuentro Latino, el sábado, 21 de agosto de 2010.

Entre las actividades que se llevaron a cabo, cabe destacar la presentación espiritual por el Padre Dante Agüero, MIC, hermosos testimonios ofrecidos por la Dra. Vanesa Santini, Promotora de la Divina Misericordia en la Arquidiócesis de San Juan, PR. y la Sra. Mariela Villar de Nueva Jersey. También hubo actividades para los niños a cargo del Dúo Preludio de Miami.

Bajo una carpa gigante, un grupo de sacerdotes y S.E.R. Mons. Félix Lázaro Martínez, Sch.P., Obispo de Ponce, Puerto Rico, quien fuera el celebrante principal de la Santa Misa, atendieron centenares de confesiones. Precedió a la Santa Misa la procesión con la imagen de la Virgen y el rezo del Santo Rosario.

El Obispo de Ponce se mostró agradecido a los Padres Marianos por la invitación y estuvo encantado por la numerosa participación de los fieles, con quienes compartió la magna celebración.

En la homilía, Mons. Lázaro trajo a la atención el texto del profeta Isaías, correspondientes al Cuarto Cántico del Siervo de Yahvé, que narra cómo el Siervo de Yahvé, a pesar de ser inocente, se entrega por los demás: "El pecado es nuestro; pero quien en verdad sufre por el pecado o los pecados, para expiarlos, no somos nosotros, sino el siervo inocente. Así es la justicia divina, que tiene un nombre, se llama misericordia. La justicia humana impone el castigo de acuerdo al delito cometido. En la justicia divina, nosotros somos los pecadores; pero Su Hijo es quien ha pagado por nosotros. Y cuanto mayor es el pecado, mayor es la misericordia. Jesús se entregó por nosotros, o Dios entregó a Jesús por nosotros, por pura misericordia. Porque nos amó, aun siendo pecadores, nos amó. Esa es la misericordia: no existe ninguna obligación de justicia, y lo que se nos da, se nos da por puro amor, por pura benevolencia, por pura gracia. Y ese es nuestro Dios, un Dios de amor, un Dios de misericordia."

Destacó también cómo, lamentablemente el mundo actual parece haber olvidado que tiene un Dios misericordioso: "Parece que hemos olvidado que tenemos un Dios misericordioso que, como el samaritano del que nos habla el mismo Jesús en el evangelio, no se contenta con apearse del caballo para atender al hombre malherido, sino que baja, se apea desde el cielo a la tierra, y toma la figura de hombre para curar al hombre caído. Parece que hemos olvidado que tenemos un Dios que no espera a que el hijo menor, que se fue de la casa, llegue hasta la puerta, sino que sale corriendo a su encuentro para abrazarlo. Parece que hemos olvidado que tenemos un Dios al que le brota la Misericordia de sus entrañas..."

Mons. Lázaro Martínez, abundó sobre la etimología de la palabra misericordia, en su original hebreo: "rahamim, plural de la palabra raham, que en hebreo significa útero, el lugar sagrado donde se engendra la vida, y en el que durante nueve meses hay un diálogo de amor y ternura entre la madre y el hijo, diálogo que no termina en el parto, sino que se continúa por toda la vida. La misericordia de Dios es un rahamim, un amor que nace desde lo más profundo, del útero materno, o en otras palabras que Dios nos ama con amor de Padre, y con amor de Madre. Hoy vengo a decirles que Dios les ama, con un amor misericordioso, con un amor de Madre, desde sus entrañas. Y que desde sus entrañas nos dice: venid a Mí todos los que estáis cansados, y yo os aliviaré."

"El mundo, prosiguió el Obispo, necesita misericordia. Estamos cansados de guerras, injusticias, de falsas promesas y soluciones engañosas. Nos sentimos perdidos ante las múltiples manifestaciones del mal. Vivimos en un mundo en el que abiertamente se ofende a Dios, se ultraja su santo nombre; en el que la mentira y el engaño se intercambian como moneda válida, la injusticia y el abuso campean por sus fueros y la inmoralidad se vende como mercancía auténtica; en el que se legaliza el aborto, se legitiman los mal llamados matrimonios del mismo sexo, la corrupción y el escándalo están a la orden del día; se desvirtúa la verdad, la droga domina nuestras calles, se cometen atropellos contra la persona y la dignidad humana y se pisotean los derechos humanos. El mundo necesita misericordia. Las palabras proféticas de Juan Pablo II: "Fuera de la misericordia de Dios no existe otra fuente de esperanza para el hombre" siguen teniendo total actualidad, avaladas por las palabras de Jesús a Santa Faustina: Hoy están abiertas las entrañas de Mi misericordia". Terminada la Santa Eucaristía, alrededor de a las 3:00 de la tarde se expuso el Santísimo Sacramento y se cantó la Coronilla a la Divina Misericordia. Concluida la misma el Sr. Obispo dio la bendición con el Santísimo a todos los presentes.

En un aparte se le preguntó a Mons. Lázaro, cómo la Divina Misericordia ha influenciado en su vida y nos respondió con estas palabras: "Para mí, la divina misericordia es la manifestación más extraordinaria de Dios hacia el hombre, la carta de presentación de Dios al hombre y el atributo divino más hermoso. Dios nos ama entrañablemente y todos debemos redescubrir esa Misericordia que tanto necesitamos los seres humanos."

El Obispo ha instalado en diez parroquias de su Diócesis de Ponce la Imagen de la Divina Misericordia, acompañadas de otras diez reliquias de primera clase de Santa Faustina Kowalska y repartidas geográficamente en ocho diferentes pueblos.

Concluidas las celebraciones del 6to Encuentro Latino, todos regresamos agradecidos a la Divina Misericordia por todas las gracias y alegrías recibidas.


Naida Costa Marcucci es Coordinadora de la Divina Misericordia en la Diócesis de Ponce, PR. Así mismo, es promotora de la Divina Misericordia y colabora activamente con la revista Fuente de Misericordia y otras publicaciones en la Asociación de Auxiliares Marianos.

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