Aunque los problemas sean muy pequeños
Cierto día me encontraba con mi nieta Paige en un partido de futbol cuando de repente, un hombre se acercó como si estuviera buscando algo. Se me acercó y me habló sobre su perrito llamado Tiny quien se había extraviado y aunque buscaron alrededor, no encontraron a Tiny.
Preocupado y triste por su perro, decidí pedirle su número de teléfono en caso de que lo encontrara y decidí rezar, pidiéndole al Señor poder encontrar al perrito sano y salvo. Como siempre, pedí la intercesión de Santa Faustina pero sabía que debía rezarle también a San Antonio, patrón de las cosas perdidas. Incluso, me afectó tanto que decidí pedirle a la Santísima Virgen, a todos los ángeles y santos, especialmente a los que le tengo especial devoción.
Santa Faustina escribió en su Diario las palabras de Jesús: "Pero para que Yo pueda obrar en un alma, el alma debe tener fe. Oh, cuánto Me agrada la fe viva" (Diario, 1420).
En otra ocasión, el Señor le dijo, "Hija Mía, Me dicen que tienes mucha sencillez, entonces ¿por qué no Me hablas de todo lo que te concierne aún de los más pequeños detalles? Háblame de todo. Has de saber que con esto Me procurarás mucho gozo" (921).
Santa Faustina le respondió: "Pero, Señor, tú lo sabes todo." A lo que le contestó Jesús: "Sí, Yo sé, pero tú no te justifiques diciendo que Yo sé, sino que con la sencillez de una niña, háblame de todo, porque tengo el oído y el corazón vueltos hacia ti y tus palabras Me son agradables."
En la siguiente cita, ella escribe:
"Al empezar esa gran novena por tres intenciones, vi en la tierra un pequeño gusano y pensé: ¿De dónde ha salido en pleno invierno? De repente oí en el alma estas palabras: Ves, yo pienso en él y lo mantengo y ¿qué es él en comparación contigo? ¿Por qué se ha asustado tu alma un momento? Pedí perdón al Señor por aquel momento; Jesús quiere que siempre sea una niña y ponga en Él toda preocupación y me someta ciegamente a su santa voluntad; Él se ha encargado de todo (922).
El partido terminó pero lamentablemente no encontramos al perrito. Los días siguieron pasando, lunes, martes, miércoles... Hasta que un día saliendo de mi casa, vi a un pequeño perrito en la esquina e inmediatamente detuve el coche. Corrí a llamar a su dueño, quien me había dado su número de teléfono y con la ayuda de mi esposa agarramos al perrito para que no se escapara nuevamente.
Estaba asustado y con mucha hambre después de haber estado perdido por 5 días. Su dueño vino a recogerlo y para nuestra sorpresa, yo era la única persona a quien él le había dado su número de teléfono.
Antes de llamarlo, él se encontraba en casa rezando por un milagro porque pensaba que su perrito había muerto después de tantos días desaparecido. ¡Qué alegría cuando se reunieron! El perrito y su dueño se veían tan felices. Alabamos a Dios y le dimos gracias a San Antonio y a todos los ángeles y santos, porque sabíamos que había sido un milagro.
Por supuesto, nada pasa por coincidencia y tenemos que aprender a confiar en Dios con la sencillez de un niño como aprendimos de Santa Faustina quien escribió en su Diario:
Oh, Dios mío
Cuando miro hacia el futuro, me atemorizo,
Pero ¿Por qué sumergirse en el futuro?
Para mí solamente el momento actual es de gran valor,
Ya que quizá el futuro nunca llegue a mi alma.
El tiempo que ha pasado no está en mi poder.
Cambiar, corregir o agregar,
No pudo hacerlo ningún sabio ni profeta.
Así que debo confiar a Dios lo que pertenece al
Pasado.
Oh momento actual, tú me perteneces por completo,
Deseo aprovecharte cuanto pueda,
Y aunque soy débil y pequeña,
Me concedes la gracia de tu omnipotencia.
Por eso, confiando en tu misericordia,
Camino por la vida como un niño pequeño
Y cada día Te ofrezco mi corazón
Inflamado del amor por Tu mayor gloria.
Jay Hastings de Tennessee, es el fundador de un grupo de la Divina Misericordia quien se asegura de que la Coronilla a la Divina se rece cada hora del día. Más de 1,200 miembros se unen para rezar la Coronilla alrededor del mundo, cada uno dedicando 1 hora del día para rezarla. Rezan por 3 peticiones particularmente: para difundir la devoción a la Divina Misericordia; por los enfermos y moribundos; y por la gente que está a punto de cometer un pecado mortal.