Skip to main content

¡Es una bendición!

https://www.ladivinamisericordia.org/sites/default/files/field/image/120914mf_station_dedication09.jpg

Por Dan Valenti

Por varias décadas, los Marianos de la Inmaculada Concepción habían imaginado las estaciones del Vía Crucis adornando los jardines del Santuario Nacional de la Divina Misericordia, y Dios escuchó sus oraciones.

El pasado 14 de septiembre, los Marianos le dieron la bienvenida a Su Excelencia Monseñor Timothy McDonnell, Obispo de Springfield, Massachusetts para dedicar y bendecir las 14 estaciones del Vía Crucis. El obispo le dio la bendición a cada una de las magníficas estatuas acompañado de 300 personas incluyendo los Marianos, empleados de la Colina del Edén y varios peregrinos. Las estaciones de la Colina del Edén fueron hechas en bronce por el escultor Timothy Schmalz y hay sólo 5 estaciones de este tamaño en todo Estados Unidos.

Aunque las estaciones son grandes y monumentales, el enfoque no está en el arte sino en el sufrimiento de Cristo durante Su Pasión.

"Estas estatuas representan el sufrimiento humano que nace del amor por el prójimo," dijo el Padre Kazimierz Chwalek, MIC, Provincial Superior de los Marianos en los Estados Unidos y en Argentina. "Para los católicos, este tipo de arte es una oración meditativa de la vida de Cristo, especialmente en los últimos momentos de Su vida.

Este es el misterio de nuestra fe. Jesús, el Hijo de Dios, manifiesta el amor absoluto de Dios por la humanidad, estamos proclamando así el mensaje de la Divina Misericordia. La mayor expresión de la misericordia de Dios por nosotros es cuando Dios Mismo se ofrece por nosotros para nosotros no sufrir las consecuencias de nuestros pecados.

Schmalz, quien estuvo también en la dedicación dijo que "la idea detrás de las grandes figuras es para transmitir un sentido de presencia en los ojos de quien las ve. Hay algo tan poderoso y tan humano al ver estas representaciones en tamaño real, sentimos algo místico al ver figuras humanas representadas en este tamaño."

Mientras el Padre Kaz le daba la bienvenida al obispo y a los peregrinos, él invocó la bendición de Dios en este "grandioso día." El Padre Kaz enfatizó en la larga espera: "Hoy, todos nos nosotros nos alegramos porque realmente es un sueño hecho realidad. Desde que los Marianos construyeron el Santuario Nacional en 1960, ya habíamos pensado en la ubicación de cada estación. Sólo tuvimos que esperar a que Dios no enviara un benefactor."

Fue entonces que en 1997, la Congregación reservó un lugar en la Colina del Edén para las estaciones, tomando el primer paso hacia la realización de este sueño. Aproximadamente 10 años más tarde, un benefactor (que desea permanecer en el anonimato) se acercó a los Marianos para proveer el financiamiento.

"El benefactor está feliz de saber que el regalo que él hizo va a tener un impacto duradero en tantos peregrinos que visitan la Colina del Edén," dijo John Foster, quien trabaja en el Centro de Auxiliares Marianos en la Colina del Edén. El personal de su oficina ha trabajo con el benefactor por varios años, colaborando con los detalles asociados al comisionar una obra sagrada de arte de tal magnitud.

En su discurso de apertura, el Obispo McDonnell se refirió a las estatuas como magnificentes. Él dijo que "el Vía Crucis nos recuerda que Dios nos ama tanto que nos dio a Su único Hijo y que Cristo nos ama tanto que entregó Su vida por nosotros."

El Obispo McDonnell prosiguió a cada una de las 14 estaciones con una reflexión con el significado de cada estación. Las reflexiones eran del Papa Juan Pablo II, quien las dijo como el Cardenal Karol Wojtyla, en un retiro cuaresmal en 1976 para el Papa Pablo VI y la Curia Romana (el cuerpo administrativo de la Santa Sede).

En sus comentarios antes de la bendición, el Obispo McDonnell enfatizó cómo el "Dios de todo" nos ha salvado a través de la muerte y Resurrección de Jesús. En eso está el "valor espiritual" de las estaciones del Vía Crucis, el obispo dijo: "Nos recuerdan vívidamente el amor que fluye de Dios para nosotros pecadores. Nos recuerdan la necesidad de seguir el Vía Crucis con todo nuestro ser, en cuerpo, mente, corazón y alma."

En su oración inicial, el Obispo McDonnell enfatizó este amor: "Cristo Jesús nos ha amado y nos ha redimido con Su sangre. Con alabanza y agradecimiento por Él quien ha muerto por nosotros, le hacemos un llamado diciendo 'O Señor, Tú nos has redimido con Tu sangre."

Después de la dedicación de la estación final, el Obispo le dio la bendición a los fieles con la reliquia de la Vera Cruz, y les dio las gracias por su asistencia: "Estas estaciones van a seguir aquí y es maravillo pensar en la alegría que continuarán trayendo a las generaciones venideras y a todos los que visitarán este glorioso Santuario."

Noticas que también te podría gustar...

A pesar de que es poco probable que alguna vez experimentemos un encuentro con Jesús como el que tuvo Pablo, nosotros también, hemos muerto a nuestra antigua vida y hemos sido resucitados con Cristo. Por eso Jesús también habita en nosotros por medio del poder del Espíritu Santo. ¿Qué significa esto?
Ese día están abiertas las entrañas de Mi misericordia. Derramo todo un mar de gracias sobre las almas que se acercan al manantial de Mi misericordia. El alma que se confiese y reciba la Santa Comunión obtendrá el perdón total de las culpas y de las penas. En ese día están abiertas todas las compuertas divinas a través de las cuales fluyen las gracias (Diario, 699).
Para vivir la Fiesta de la Misericordia apropiadamente, debemos recordar los siguientes puntos...