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Inspirado por una Santa a recordar a las Almas

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En víspera del día de los difuntos, cuando al atardecer fui al cementerio que estaba cerrado, pero entreabrí un poco la puerta y dije: 'Si desean, queridas almas, alguna cosa, la haré con gusto, dentro de lo que me permite la regla.' Entonces oí estas palabras: 'Cumple la voluntad de Dios. Nosotras somos felices en la medida que hemos cumplido la voluntad de Dios' (Diario, 518).

La Iglesia Católica ha dedicado tradicionalmente el mes de noviembre para la recordación de las almas del purgatorio. Un sacerdote puede celebrar tres Misas en un mismo día únicamente en dos celebraciones, una de ellas el 2 de noviembre, las cuales son celebradas exclusivamente por estas almas. En este día podemos unirnos en espíritu con todas las Misas que están siendo celebradas por las almas del purgatorio y siguiendo el gran interés que Santa Faustina tenia por las almas cuando rezamos esta oración:

Oh Cristo, dame las almas. Envía sobre mí todo lo que quieras, pero a cambio, dame las almas. Deseo la salvación de las almas, deseo que las almas conozcan Tu misericordia. No tengo nada para mí, porque he distribuido todo entre las almas, así que en el día de juicio me presentaré delante de Ti sin nada, porque he distribuido todo entre las almas y por eso no tendrás de qué juzgarme y ese día nos encontraremos: el amor con la misericordia...(Diario, 1426; ver también 516-517)

Desde el comienzo de su vida religiosa, Santa Faustina fue guiada por el Señor para interceder por las almas. Él le permitió tener una vista del purgatorio, la cual aumentó su motivación para a aliviar el sufrimiento de las almas allí (ver Diario, 20).

Quizá nos hemos preguntado alguna vez si nuestra vida le importa a alguien. ¿Soy una persona de valor? Podemos ver que Santa Faustina tal vez se ha preguntado la misma interrogación: "Me ensimismé y pensé mucho tiempo cómo yo cumplo la voluntad de Dios y cómo aprovecho el tiempo que Dios me concede" (Diario, 515). No tenemos que ir muy lejos con respecto a esto, nosotros podemos orar por las almas en el purgatorio ya que ellas no pueden hacerlo por ellas mismas (ver Diario, 20).

Las almas en el purgatorio necesitan desesperadamente nuestras oraciones y sacrificios. Para estas almas, nosotros somos ciertamente personas de gran valor. Tal vez no salgamos en los titulares, ni seamos citados por otros, ni seamos de gran influencia para el mundo. Sin embargo, no podemos imaginar cuantas almas por las que hemos hecho oraciones nos estarán esperando para saludarnos cuando lleguemos a las puertas del cielo para encontrarnos con ellas y con nuestro Señor Jesucristo. Con nuestras oraciones, ellas pueden ser liberadas de sus tormentos para luego interceder por nosotros mientras estamos aún en la tierra.

Cuando Santa Faustina les preguntó a las almas en el purgatorio cual era su mayor tormento, "Contestaron unánimemente que su mayor tormento era la añoranza de Dios" (Diario, 20). Podemos llegar a comprender que nuestra vida aquí en la tierra puede ser vivida al máximo cuando profundizamos nuestra propia añoranza de Dios ahora, en vez de soportar la angustia de no alcanzar esta necesidad en el purgatorio.

Las almas en el purgatorio nos están dando una clara indicación de su propia falta al no responder a la invitación de Dios para tener una íntima comunicación con Él. Las almas ahora se están beneficiando de nosotros cuando llaman nuestra atención para continuamente profundizar nuestra relación con Él, con quien viviremos en la eternidad, preparándonos mientras estamos en este mundo.

Text Dales Señor el descanso eterno y brille para ellos la luz perpetua. Que las almas de los fieles difuntos por la misericordia de Dios descansen en paz. Amen.

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Ese día están abiertas las entrañas de Mi misericordia. Derramo todo un mar de gracias sobre las almas que se acercan al manantial de Mi misericordia. El alma que se confiese y reciba la Santa Comunión obtendrá el perdón total de las culpas y de las penas. En ese día están abiertas todas las compuertas divinas a través de las cuales fluyen las gracias (Diario, 699).
Para vivir la Fiesta de la Misericordia apropiadamente, debemos recordar los siguientes puntos...