La temporada de Adviento
La palabra Adviento proviene del latín adventus, que significa "venida." La época de Adviento, la cual comienza el domingo 1ro de diciembre, es una época para recordar, esperar con expectativa, y prepararnos para las "tres venidas."
En realidad, la época de Adviento es un tiempo para:
1. Conmemorar la primera venida de Cristo en la Navidad;
2. Esperar Su segunda venida; y
3. Prepararnos para la venida de Cristo a nuestros corazones.
¿Estamos contagiados de la alegría,la maravilla y el amor que son las características principales del Adviento?
¿Cómo vamos a tomar un descanso del ajetreo de esta temporada y recordar que Jesús es la razón de esta época? Primero que todo, debemos estar "vigilantes."
Una manera de prepararnos para esta temporada es reflexionando sobre el evangelio de la Liturgia de Adviento.
Jesús les dijo a Sus discípulos: "Entonces habrá señales en el sol, la luna y las estrellas, y por toda la tierra los pueblos estarán llenos de angustia, aterrados por el estruendo del mar embravecido. La gente se morirá de espanto con sólo pensar en lo que va a caer sobre la humanidad, porque las fuerzas del universo serán sacudidas. Y en ese preciso momento verán al Hijo del Hombre venir en la Nube, con gran poder e infinita gloria.
Cuando se presenten los primeros signos, enderécense y levanten la cabeza, porque está cerca su liberación.
Cuiden de ustedes mismos, no sea que una vida materializada, las borracheras o las preocupaciones de este mundo los vuelvan interiormente torpes y ese día caiga sobre ustedes de improviso, pues se cerrará como una trampa sobre todos los habitantes de la tierra. Por eso estén vigilando y orando en todo momento, para que se les conceda escapar de todo lo que debe suceder y estar de pie ante el Hijo del Hombre."
¿Qué significa estar "vigilantes" durante esta época especial?
El sacerdote de mi parroquia resumió lo que se debe hacer el primer domingo de adviento: "debemos estar listos y preparados" para la segunda venida de Cristo. En los días antes de la Navidad, él dijo que "sería beneficioso considerar quienes somos, qué hacemos con nuestras vidas, y cómo nos estamos preparando para la gran prueba que realmente importa: nuestro encuentro personal con el Señor en el Día del Juicio."
Él también dijo que debemos esforzarnos por imitar el Evangelio y permitir que Cristo "nazca en nuestros corazones. Durante la época de Adviento, la Iglesia nos hace un llamado especial para mejorar nuestras vidas y profundizar en la fe. Nos llama a construir una relación más profunda con Cristo.
No es de asombrarse entonces que el Adviento se describe con frecuencia como la época de alegre expectativa, deseo y anhelo.
Santa Faustina explica de una manera hermosa el deseo de Dios. Para ella, era el deseo de tener a Cristo en su corazón. En su Diario, ella escribió: "Durante el Adviento se despertó en mi alma un vivo deseo de Dios. Mi espíritu anhelaba a Dios con toda la fuerza de su ser. En aquel tiempo el señor me dio mucha luz para que conociera Sus atributos." Luego escribió:
El primer atributo que el Señor me dio a conocer, fue su Santidad. Esta Santidad es tan grande que delante de Él tiemblan todas las Potencias y todas las Fuerzas. Los espíritus puros encubren sus rostros y se sumergen en adoración permanente, y la única expresión de su adoración sin límites es Santo... La Santidad de Dios es derramada sobre la Iglesia de Dios y sobre cada alma que vive en ella pero no en grado igual. Hay almas completamente divinizadas, pero hay también almas apenas vivas.
El segundo atributo que el Señor me dio a conocer, fue su Justicia. Su Justicia es tan grande y penetrante que llega hasta el fondo de la esencia de las cosas y delante de Él todo se presenta en desnuda verdad, y nada podría continuar subsistiendo.
El tercer atributo fue el Amor y la Misericordia. Y entendí que el mayor atributo es el Amor y la Misericordia. El une la criatura al Creador. El amor más grande y el abismo de la misericordia los reconozco en la Encarnación del Verbo, en su redención, y de esto entendí que éste es el más grande atributo de Dios (Diario, 180).
Esta cita es un gran ejemplo de cómo, al darle la bienvenida a Cristo en nuestros corazones durante la época de adviento, Él se hace presente. Algunas de las formas en que podemos darle la bienvenida a Cristo son las siguientes:
Tener más tiempo para Él: Podemos hacer esto al leer las Escrituras, pasar más tiempo orando, y permitir que el amor por Dios sea visible en todo lo que usted hace. Asimismo, reciba el Sacramento de la Reconciliación, asista a la Santa Misa diariamente si le es possible, o pase un tiempo en Adoración Eucarística.
Ayudar a los más necesitados: En familia, ayude a los más necesitados como por ejemplo, visite un hogar para ancianos o un refugio para los que no tienen hogar. También puede invitar a alguien que esté solo a pasar la época de Adviento con usted y su familia. Igualmente, puede dar un regalo financiero a una organización de caridad o a una familia que esté atravesando por una crisis financiera.
Hacer una corona de adviento: Si no tiene una corona todavía, puede hacer una. Lo único que necesita son algunas ramas formando un círculo con cuatro velas. Las velas simbolizan las cuatro semanas de Adviento, se encienden en cada uno de los domingos y nos recuerdan a nuestro Señor Jesucristo como la luz del mundo.
Estas tres sugerencias nos ayudarán a estar espiritualmente alertas para la llegada de Jesús. Démosle la bienvenida y preparemos un lugar para Él reine en nuestros corazones por siempre.