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¿Que camino estás siguiendo?

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Si usted esta buscando palabras para aplicarlas en su vida diaria, es imposible no seguir las siguientes:

Que el amor sea sincero. Aborrezcan el mal y procuren todo lo bueno. Que entre ustedes el amor fraterno sea verdadero cariño, y adelántense al otro en el respeto mutuo. Sean fervorosos en el Espíritu y sirvan al Señor. Tengan esperanza y sean alegres. Sean pacientes en las pruebas y oren sin cesar. Compartan con los hermanos necesitados, y sepan acoger a los que están de paso.

Estan palabras son de San Pablo (de los Romanos 12, 9-16). Como ustedes ya lo saben, San Pablo fue un perseguidor de los seguidores de Cristo hasta su famosa conversión en el camino hacia Damasco, quien paso a ser uno de los misioneros con mayor influencia en el cristianismo, y quien escribió aproximadamente dos tercios del Nuevo Testamento hasta su martirio alrededor del año 67 D.C.

Recientemente se marcó el comienzo oficial del año jubilar especial dedicado al apóstol San Pablo. El Papa Benedicto XVI ha designado el Año de San Pablo para conmemorar el aproximadamente 2,000 aniversario del nacimiento de este santo.

Para los devotos de la Divina Misericordia, San Pablo es una figura fundamental. Su teología apunta constantemente a la realidad del amor de Dios por la humanidad. Sus escritos son indiscutiblemente citables, al igual que la conmovedora historia de su conversión.

Saulo fue originalmente su nombre. Nació de una familia judía proveniente de Tarso, hoy en día Turquía. Pablo se encontraba en el camino a Damasco, "no desistía de su rabia, proyectando violencias y muerte contra los discípulos del Señor" (Hechos 9, 2), cuando de pronto se chocó frente a frente con el Señor. Cayó al suelo y oyó una voz que le decía: "Saulo, Saulo ¿por qué me persigues?" (Hechos 9, 4).

Luego de este encuentro, San Pablo dedicó su vida a la proclamación de la verdad de Cristo al mundo entero.

Consideremos lo que se llevó a cabo en el camino a Damasco, ya que fue allí donde San Pablo se convirtió en un "instrumento escogido" por el Señor para llevar Su nombre a las naciones (Hechos 9, 15). Es ahí mismo cuando San Pablo se encuentra cara a cara con la Divina Misericordia, la causa para la esperanza y el llamado a la conversión.

En la historia de la conversión de San Pablo, se nos recuerda como nosotros de igual manera caminamos por la vida construyendo la Iglesia de Cristo, o por el contrario destruyéndola. Estamos llevando el nombre de Cristo a través de nuestro amor a Dios y al prójimo, o estamos persiguiéndolo a través de nuestros pecados. Nosotros estamos glorificándolo a El o lo estamos rechazando.

Cristo nos espera a todos en este camino, sin embargo la decisión es nuestra. Una de las opciones es la vida mientras que la otra es letal, no hay ninguna opción neutra.

San Pablo se decía a sí mismo el "primero" de los pecadores (1 Timoteo 1, 15). Pero como Jesús nos enseña en su mensaje de la Divina Misericordia, Cristo extiende misericordia hasta el más grande de los pecadores, porque El desea que toda la gente sea salvada. "Así Dios hizo pasar a todos por la desobediencia, a fin de mostrar a todos su misericordia" (Romanos 11, 32).

San Pablo sabía perfectamente, que nadie en la tierra, sin importar el pecado que haya cometido, está irremediablemente perdido.

"Ustedes estaban muertos a causa de sus faltas y sus pecados. Con ellos seguían la corriente de este mundo...Pero Dios es rico en misericordia...nos hizo revivir con Cristo..." (Efesios 2, 1-5).

El escribió como él fue perdonado por el Señor "para que en mí se manifestara en primer lugar toda la paciencia de Cristo Jesús, y fuera así un ejemplo para todos lo que han de creer en él y llegar a la vida eterna" (1 Timoteo 1, 16).

Pablo continuó con el cambio de curso del cristianismo. A través de sus viajes misioneros, él expandió el alcance geográfico de la iglesia. A pesar de que algunos de los seguidores de Cristo protestaban, San Pablo perseveró con la difusión del evangelio de Cristo a toda la gente. "No hay distinción de personas, pues todos pecaron, y están faltos de la gloria de Dios" (Romanos 3, 22-23).

En sus escritos, él luchaba con las preguntas acerca de la vida de Jesús, Su muerte y resurrección, y de está manera él escribió muchas de las profundas reflexiones encontradas en el Nuevo Testamento. En palabras que hoy en día resuenan, él escribió, "No sigan la corriente del mundo en que vivimos, sino más bien transfórmense a partir de una renovación interior" (Romanos 12, 2).

Lo que es más evidente en los escritos de San Pablo, es su fervoroso deseo por compartir con otros la experiencia del amor de Dios, un amor que nosotros recibimos y estamos obligados a extender a otros. De una manera elocuente San Pablo repitió el llamado de Cristo a la hermandad, expresándolo en una concisa exhortación a "soportarse unos a otros con amor" (Efesios 4, 2). El nos dio la siguiente definición de amor para que la usemos como nuestra guía:

"El amor es paciente y muestra comprensión. El amor no tiene celos, no aparenta ni se infla. No actúa con bajeza ni busca su propio interés, no se deja llevar por la ira y olvida lo malo. No se alegra de lo injusto, sino que se goza en la verdad. Perdura a pesar de todo, lo cree todo, lo espera todo y lo soporta todo" (1 Corintios 13, 4-8).

Cristo necesita apóstoles
Durante un anuncio hecho hace un año atrás acerca del Año Paulino, el Papa Benedicto XVI comentó como la Iglesia necesita cristianos que estén dispuestos a imitar el testimonio de San Pablo. "Como en los inicios, también hoy Cristo necesita apóstoles dispuestos a sacrificarse" dijo el Papa Benedicto XVI.

En este año especial jubilar, tomemos un momento para reflexionar sobre la vida y los escritos de San Pablo. Casi 2,000 años después, San Pablo nos sigue enseñando las reglas del camino, como Cristo nuestro Salvador Misericordioso, está siempre esperándonos para que vayamos hacia El, dejándolo a El ser nuestra guía a lo largo de los caminos de la vida.

Al igual que San Pablo, estamos llamados a conocer al Señor, a ser Sus instrumentos elegidos, y a llevar Su nombre ante las naciones.

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