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Sin cesar confíe plenamente en Jesús

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La confianza en Jesús es la esencia del mensaje de la misericordia. Cuando vamos a una fuente, podemos sacer agua mientras tengamos un vaso o un recipiente en que poner el agua. Si nuestro vaso es pequeño, sacaremos poco agua; si es grande, sacaremos mucha. Y todos los que tengan un vaso podrán sacar agua de la fuente. El agua está ahí para nosotros y no se excluye a nadie. Lo único que necesitamos es un recipiente.

Así es la misericordia de Dios. En diversas revelaciones a Santa Faustina, nuestro Señor explica que la fuente es Su Corazón, el agua es Su misericordia y el recipiente es la confianza.

He abierto Mi Corazón como una Fuente viva de Misericordia. Que todas las almas tomen vida de ella. Que se acerquen con gran confianza a este mar de misericordia (Diario, 1520).En la cruz, la Fuente de Mi Misericordia fue abierta de par en par por la lanza para todas las almas, no he excluido a ninguna (1182). Ofrezco a los hombres un recipiente con el que han de venir a la Fuente de la Misericordia para recoger gracias. Ese recipiente es esta imagen con la firma: Jesús, en Ti confío (327). Las gracias de Mi misericordia se toman con un solo recipiente y éste es la confianza. Cuanto más confíe un alma, tanto más recibirá (1578).

En el Diario de Santa Faustina, oímos a nuestro Señor recordarnos que podemos confiar en Su amor y que sólo Él merece nuestra confianza:

Jamás rechazaré un corazón arrepentido (1485). Antes el cielo y la tierra se vuelven a la nada, que Mi misericordia deje de abrazar a un alma confiada (1777).

Pero la confianza es mucho más que solamente creer que Dios es confiable. Tenemos que actuar en base a esta creencia. La confianza comprende el retorno a Dios, una conversión verdadera y total de nuestras vidas a Dios, el arrepentirse de nuestros pecados y perdonar a los demás. La confianza es una fe viva.

Confianza quiere decir que aceptamos dejar que Dios sea Dios, dejando de tratar nosotros de ser Dios. (¡La confianza es el antídoto del primer pecado de Adán!) Quiere decir que aceptamos que Dios escriba el guión de nuestras vidas, en lugar de insistir nosotros en escribir nuestro propio guión. Quiere decir que aun en los momentos de dolor nos unimos al grito de Jesús en el huerto, "no se haga mi voluntad, sino la tuya" (Lucas 22, 42).

Las tres 'S' de la misericordia (Solicite Su misericordia, Sea misericordioso con los demás, Sin cesar confíe completamente en Jesús) están interrelacionadas y la confianza en Jesús es el ingrediente fundamental. No debemos pedir meramente la misericordia, ni debemos tratar simplemente de hacer el bien a los demás. Si pedimos con confianza total, nuestro Señor nos llenará de gracia para que podamos ser misericordiosos como nuestro Padre Celestial es misericordioso.

Soy el Amor y la Misericordia Misma. Cuando un alma se acerca a Mí con confianza, la colmo con tal abundancia de gracias que ella no puede contenerlas en sí mismas, sino que las irradie sobre otras almas (Diario, 1074).

Tomado del libro La Divina Misericordia Mensaje y Devoción.

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Ese día están abiertas las entrañas de Mi misericordia. Derramo todo un mar de gracias sobre las almas que se acercan al manantial de Mi misericordia. El alma que se confiese y reciba la Santa Comunión obtendrá el perdón total de las culpas y de las penas. En ese día están abiertas todas las compuertas divinas a través de las cuales fluyen las gracias (Diario, 699).
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