Testigos de la fe
Por Félix Carroll
Los peregrinos comenzaron a llegar en autobuses y carros. Traían en sus manos canastas con alimentos, sillas, coches y rosarios. Venían a darle gracias a Dios y a celebrar nuestra cultura a través de Jesucristo.
Aproximadamente 5,500 peregrinos se congregaron en la Colina del Edén en Stockbridge, Massachusetts el pasado sábado, 17 de agosto, para celebrar el Encuentro Latino junto a los sacerdotes y hermanos Marianos.
El Encuentro Latino es sinónimo del amor de Dios, la familia y el prójimo. Esta alegre celebración incluye música, comida, actividades para los niños, testimonios, oportunidades para la confesión, la Adoración Eucarística, la procesión del Rosario y la Santa Misa.
"Este es un día sin igual," dijo Luisa Flores, una puertorriqueña que vive en Nueva Jersey. "Una vez al año, nos reunimos aquí para alabar a Dios y pedirle Su misericordia para nuestras familias, para nosotros y para el mundo entero."
Ella, al igual que muchos peregrinos, dice que la Divina Misericordia, especialmente las revelaciones de Santa Faustina, mueven su fe y ha llevado a muchos amigos y familiares a retornar a la iglesia católica.
"Jesús le dijo a Santa Faustina que Él nos ama y nos perdona, sin importar cómo hayamos vivido nuestras vidas."
"La fe nos trae hasta este lugar, nuestra fe en el Señor," dijo María Sánchez de Worcester, Massachusetts. "Sólo en Jesús encontramos la paz y el perdón."
Hector Reyes de Miami, Florida, está de acuerdo con esto. Él dice que el mensaje de la Divina Misericordia y el amor por la Santísima Virgen le da a las personas el valor para entregarle a Dios sus necesidades especiales.
"Hoy encontrarán aquí a la Divina Misericordia y a la Virgen María," dijo Hector. "Recibirán sanaciones. Habrán sanaciones el día de hoy, la mayoría de ellas serán sanaciones espirituales."
"La lección más grande que debemos aprender de esta reunión, es ser misericordiosos con los demás. Cuando somos misericordiosos, estamos abriendo las puertas de nuestro corazón al Espíritu Santo."
Fidel Valiente vino en un autobus de la Parroquia de la Inmaculada Concepción en Somerville, N.J. Cuando le preguntamos, ¿Por qué viajar tres horas y media hasta el Santuario Nacional de la Divina Misericordia en Massachusetts? Él respondió que siente la presencia de Dios en el santuario y en los peregrinos.
"Hemos venido al Encuentro Latino desde que comenzó hace nueve años. Cada año le agradecemos a Dios por todo lo que nos ha dado y venimos a compartir nuestra fe con amigos que hemos conocido a través de los años. Hace cinco años cuando comencé a venir aún era soltero. Ahora estoy casado y tengo una hija, y le doy gracias a Dios por ellas."
Alejandra Rivera de Queens, N.Y. dice que asiste a este evento porque la Divina Misericordia ha tenido una gran influencia en su vida, especialmente desde hace dos años cuando tuvo una grave enfermedad.
"Le entregué mi sufrimiento a la Divina Misericordia y sentí la presencia de Jesús en mi vida," dijo. "Rezo la Coronilla a la Divina Misericordia todos los días. Siento el apoyo de Dios y la fortaleza para soportar mis cruces con valor."
El Padre Ken Dos Santos, MIC, rector del santuario, caminó por los alrededores del Santuario maravillado con la fe de los peregrinos.
"El Santuario es el hogar espiritual de mucha gente," dijo el padre. "Por eso estamos aquí: para darles la bienvenida a nuestros hermanos y hermanas espirituales y ayudarles a conocer más sobre Dios y cómo Él obra en nuestras vidas, trayéndonos la esperanza y la sanación a través de los sacramentos de la iglesia."
Muchas personas que vinieron comentaron acerca del aspecto Eucarístico del Encuentro. Durante la emotiva Misa celebrada en el Santuario al aire libre Madre de Misericordia, los peregrinos compartieron sus emociones al presenciar un encuentro divino.
"Sí, nos divertimos, especialmente los niños y [los adultos] disfrutaron mucho," dijo Luis Fernandez de la ciudad de Nueva York. "Pero vinimos por la Misa y la Sagrada Comunión. ¿Por qué? Porque es allí donde está Jesús.
En su homilía, el celebrante principal el Padre Dante Agüero, MIC, habló sobre la encíclica del Papa Francisco Lumen Fidei (Luz de la fe) diciendo: "Ante los tiempos que vivimos el Santo Padre nos exige con carácter de urgencia volver a traer la luz de la fe, seguramente porque son tiempos de oscuridad. Está en nuestras manos el poder hacer resplandecer el don de la fe."
El Padre Dante advirtió que quien no se abre a la fuerza de la Palabra de Dios, necesariamente cae en la idolatría, de sí mismo, de otros, o de cosas porque su escucha no ha madurado.
"Carece de esperanza," dijo el Padre Dante. Se pone a sí mismo en el centro de la realidad y se acomoda según sus propias inclinaciones. Esos ídolos no invitan a navegar mar adentro, mantienen al hombre en los límites de su propio yo. Ningún idólatra realmente sabe amar. Porque el amor lleva al encuentro. La idolatría, al encierro."
El Padre Dante continuó diciendo, "Recuperar la dimensión luminosa de la fe, es entrar al corazón de cada uno y desde allí tocar los corazones de todos, porque es el corazón el lugar donde se entrelazan todas las dimensiones del hombre.
En el corazón de cada uno está la verdad de Dios, por eso hemos de encontrarnos con Dios desde allí. Hablar, orar, hacer, todo siempre desde el corazón."
"Es tal el amor que Dios nos tiene que Jesucristo nos da su misma vida en cada Santa Misa," dijo el Padre Dante.
Vayamos a la Eucaristía y nuestro amor crecerá. Al crecer nuestro amor, tendremos hambre de Eucaristía."