Un ingeniero espiritual
Por Dan Valenti
El Padre Ken Dos Santos, nuevo rector del Santuario Nacional de la Divina Misericordia, tiene que pensar en una respuesta cuando le preguntan por qué los Marianos de la Inmaculada Concepción le encomendaron el cuidado físico y espiritual del Santuario en Stockbridge, Massachusetts. El hecho de que no tenga una respuesta inmediata, muestra el bajo perfil y el tono humilde del Padre Ken.
Finalmente el Padre dijo, "creo que los Marianos saben que pueden contar conmigo. Saben que no me voy a rendir, no importa qué tan difícil sea el trabajo. Quiero traer estabilidad a este importante cargo. Quiero hacerlo lo mejor que pueda y ellos saben esto."
El Padre Ken, quien servía como sacerdote en una parroquia de Kenosha, IL, recuerda su sorpresa cuando el Reverendo Dan Cambra, MIC, entonces superior provincial de la Congregación en los Estados Unidos, le habló por teléfono: "El Padre Dan me llamó un día y me preguntó si estaba sentado. Luego me dijo si consideraría la opción de ser el rector del Santuario. Eso fue el jueves, 24 de marzo del 2011. ¡Estuve bastante sorprendido!"
El Padre Dan le dijo al Padre Ken que tenía tiempo para pensarlo pero a los 10 minutos de estar hablando con él, el Padre Ken tuvo la respuesta. El aceptar era algo que ambos querían y algo que debía hacer, ya que vio en esta llamada un nuevo curso en su vida sacerdotal. El martes antes del Domingo de Ramos, él llegó al Santuario y para el Domingo de Ramos, ya era el nuevo rector del Santuario Nacional.
"La tarea más importante que veo en el Santuario Nacional es el de fortalecer nuestros valores." El Padre Ken identificó varios de estos valores: dar a conocer la infinita misericordia de Dios, promover la devoción a Nuestra Señora como el camino a Cristo, proveer el mejor servicio a nuestros peregrinos, espiritual y físicamente, e incrementar la santidad de la Asociación de Auxiliares Marianos.
El Padre Ken dice que le gustaría ver más la presencia de los Marianos en la Colina del Edén, un desafío par a las misiones Marianas que se están llevando a cabo en los Estados Unidos y alrededor del mundo entero.
Al hablar con el Padre Ken sobre sus planes, se puede ver claramente la evidencia de su carrera como ingeniero en el mundo secular, ya que tiene un enfoque a los problemas de manera sistemática y lógica. Ya sea arreglar el sistema de aire acondicionado del Santuario o velar por las necesidades espirituales del personal, el Padre Ken resuelve los problemas en secuencia, uno tras otro.
El Padre Ken dice también que quiere enfocarse en la calidad de la experiencia de los peregrinos que visitan el Santuario Nacional de la Divina Misericordia: "Mis planes no son incrementar el tráfico en el Santuario ni hacer más cosas" dijo el Padre. "Al contrario, quiero atender las necesidades espirituales de la gente. Quiero hacer lo que actualmente llevamos a cabo (Santa Misa, confesiones, programas especiales, retiros, proveer un refugio spiritual para el ajetreado mundo de hoy en día) pero quiero hacerlo mejor."
Él también quiere ocuparse de la edificación y los jardines del Santuario Nacional: "Quiero asegurarme que la edificación permanezca en buen estado, ya que el Santuario tiene más de medio siglo de antigüedad.
Inclusive, durante una fuerte tormenta a finales de la primavera, los fuertes vientos ocasionaron daños en el campanario del Santuario. En medio de sus obligaciones diarias, el Padre Ken tuvo que hacerse cargo de esta caótica situación con la ayuda del personal de mantenimiento. Una vez más, lo hizo como el ingeniero que una vez fue.
El Padre Ken hoy en día se puede ver como un ingeniero espiritual. Su trabajo como rector del Santuario es "más difícil y ocupado de lo que pensé. Siempre está pasando algo que necesita atención, y tengo que encontrar soluciones ya que ultimadamente es por la gente, no por los edificios ni jardines."
El Padre Ken dijo que "se está haciendo más consciente sobre sus responsabilidades por el bienestar spiritual de cada persona que visita el Santuario, aquellos que vienen en busca del amor misericordioso de Dios. Quiero que la gente que viene a visitarnos tenga la oportunidad de experimentar la misericordia de Dios y la paz que esto trae. El centro de enfoque no debería estar en la inspiradora belleza del Santuario sino en Dios Mismo. Quiero que los peregrinos se sientan conmovidos ante la belleza de la Colina del Edén, pero principalmente, quiero que vengan a encontrar a Dios Mismo."