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"Yo estoy aquí para protegerte"

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El 30 de junio del 2004, a mí se me declaró cáncer colón-rectal en el hospital Jackson Memorial de la ciudad de Miami, FL. Desde ese día me puse en manos del Señor de la Divina Misericordia le pedí con mucho miedo que me devolviera la salud, yo sabía que Él era el único que me podía salvar, aún a mis 56 años de edad yo tenía muchos sueños por realizar. Esa mañana que me dieron la mala noticia regresé a mi casa llorando y triste, pero dentro de mí había algo llamado "fe" la cual nunca perdí y nunca reclamé a Dios el por qué me había enviado esta enfermedad. Al contrario dije estas palabras: "Gracias, Señor, por darme la oportunidad de reencontrarme contigo, por hacerme entender que te necesito y que estuve alejado de ti por mucho tiempo."

Nunca olvidaré la primera vez que comencé el tratamiento de quimioterapia. Cuando me colocaron en la camilla especial, me sentí tan solo y comencé a llorar. Le pedí a la Divina Misericordia que no me abandonara, que me acompañara en especial en ese momento de dolor y que convirtiera los rayos de esa enorme máquina que estaba encima mío en Sus maravillosos rayos que brotaron de Su corazón. Cuando terminé de decir estas palabras sentí una mano en mi hombro y una voz en mi oído que me dijo: "Quien te ha dicho que te he abandonado, Yo estoy aquí para protegerte; siempre he estado contigo y lo seguiré estando." Cuando yo escuché esa voz deposité toda mi confianza en Él.

Y el 17 de noviembre del 2004, mi cáncer fue extirpado por el Dr. Floriano Marchetti, guiado sin duda por la Divina Misericordia. ¡La operación fue un éxito!

A continuación le relataré de qué manera yo conocí el maravilloso e incomparable amor de la Divina Misericordia. En el año 1996, fui contratado junto a un grupo de actores para hacer el doblaje de programas de televisión en el canal EWTN con la Madre Angélica. Yo creo que el Señor ya tenía su vista puesta en mí para sanarme, puesto que me escogieron para hacer el papel del Padre confesor de Santa Faustina en la serie "La Beata Faustina, apóstol de la Divina Misericordia." Me impresionó tanto la historia de Santa Faustina que compré algunos libros y comencé a leer su Diario, sobre las maravillosas revelaciones y charlas que tenía con Dios. En otra oportunidad hice la voz del Padre Harold Cohen de Nueva Orleáns, comentando sobre el libro de la Divina Misericordia y sobre la serie Santa Faustina apóstol de la Divina Misericordia.

En el año 2003, fui a un grupo católico llamado EMAUS de la Iglesia Príncipe de Paz localizada en Miami, FL. Ahí conocí a mi verdadera familia, un grupo de hombres que con sus oraciones, llamadas telefónicas y visitas hicieron esos momentos de enfermedad más llevaderos.

Antes de finalizar mi testimonio quiero agregar una parte muy importante de mi vida. A mi Hermano Mario Valdez le diagnosticaron cáncer en el hígado, poco después del diagnostico falleció. Antes de que él falleciera él me solía decir que cuando él partiera a la casa del Señor, le pediría por mi salud y estoy seguro que así fue. Quiero agradecer desde lo más profundo de mi corazón a todos mis hermanos del grupo católico EMAUS, amigos, familiares, nietos, hijos, a mi adorada esposa quien estuvo conmigo en los momentos que más necesité de oración y apoyo durante mi recuperación.

Por eso cada mañana al despertar y salir de mi casa al Señor le ofrezco estas palabras: JESÚS EN TI CONFÍO

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Ese día están abiertas las entrañas de Mi misericordia. Derramo todo un mar de gracias sobre las almas que se acercan al manantial de Mi misericordia. El alma que se confiese y reciba la Santa Comunión obtendrá el perdón total de las culpas y de las penas. En ese día están abiertas todas las compuertas divinas a través de las cuales fluyen las gracias (Diario, 699).
Para vivir la Fiesta de la Misericordia apropiadamente, debemos recordar los siguientes puntos...